La atmósfera en tiempos del COVID19

Las restricciones a la movilidad y las limitaciones de la actividad industrial han reducido sustancialmente la contaminación y nos han permitido disfrutar de un aire más limpio.

La vuelta a la normalidad no debería devolvernos a la situación anterior de aire sucio y contaminado.

La pregunta que hay que hacerse es ¿Como sería posible mantener estas mejoras cuando acabe la epidemia?

La respuesta a esta pregunta, en términos generales es seguramente NO, a menos en el corto plazo, pero si sería posible que la vuelta a la “nueva normalidad” tenga unas características más moderadas que las de la ¨vieja normalidad¨. Para ello sería necesario:

  • Seguir reduciendo el uso de combustibles fósiles en la generación de energía eléctrica.
  • Mantener un nivel alto de teletrabajo que reduzca el número de desplazamientos
  • Mejorar los medios de transporte público y fomentar su utilización. Aunque contradictoriamente, las medidas de confinamiento están impulsando el uso del transporte privado para evitar los contagios.
  • Fomentar el uso del ferrocarril en los desplazamientos continentales de larga distancia frente al transporte aéreo que produce más gases de efecto invernadero.

A más largo plazo la evolución hacia el uso de automóviles eléctricos contribuirá decisivamente en la reducción de la contaminación.

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