La necesaria R-evolución interna del sistema educativo

Estamos el profesorado y las familias como pollos sin cabeza, mirando a ver por dónde nos viene una nueva resolución COVID de cara a septiembre…

Nadamos, si es que se puede, en las arenas movedizas de la administración, e intentamos llegar a alguna orilla a través de ajustes organizativos de centro. 

Yo, al igual que toda la Comunidad  Educativa, me hago miles de preguntas, cuyas respuestas nadie tiene, porque aún no podemos despejar la incertidumbre.

Una de ellas es: ¿Es obligatorio por ley llevar a l@s niñ@s al colegio mientras dure la pandemia?

A un mes visto, todo son conjeturas, pero cuando llegue la fecha, si seguimos como ahora, van a ser los padres los que decidan si sus hij@s asisten o no … ¿No sería mejor preverlo y clarificarlo con tiempo?

En condiciones normales sí es obligatorio llevar a tus hij@s al cole ¿Pero ahora? ¿Se le puede obligar a alguien en pandemia a ir a un concierto multitudinario donde por aforo y sabiendo que nadie se quedará quieto, no es posible mantener la distancia de seguridad? ¿Y a un botellón donde se comparten vasos y botellas?

El concierto son los pasillos de los centros educativos, su patio, aseos y accesos; el botellón, las aulas,  donde el material escolar pasa por muchas manos y a veces bocas.

Otras preguntas que me hago son: 

Si l@s alumn@s se contagian y por ende los familiares ¿Se nos va a culpar al profesorado por imprudencia temeraria? 

Si nos contagiamos nosotr@s ¿Se nos va a indemnizar por “accidente” (previsible) laboral?

El reparto de 2.000 millones de euros del gobierno central a las comunidades parece que en Madrid se va a traducir en contratar a 600 docentes, lo cual no da para mucho, sin embargo, no se van a ampliar los espacios. 

La ministra Celaá dice que las escuelas estarán abiertas, ya que si dice que estarán cerradas o que no se sabe, la opinión pública podría echársele encima. De esta forma, solo tiene en contra la opinión del profesorado, que somos menos, y de algun@s madres y padres. 

Por otro lado, el gesto de invertir de forma significativa en educación se agradece, dado que no viene siendo lo habitual. 

Mientras, la Comunidad Educativa anda revuelta y dividida. Con un debate entre profesorado y familias, que a veces se vuelve descalificador, con respecto a si nosotros queremos “más vacaciones” o si ellos quieren “aparcar” a sus hij@s. 

He leído opiniones de madres/padres que comparan la voluntariedad de las empresas para buscar soluciones con la, según algun@s, “vaguería y victimismo” del profesorado, quienes supuestamente queremos “cobrar sin trabajar”.

He visto también la dificultad nuestra de entender que teletrabajar y a la vez ayudar a l@s niñ@s en sus tareas es inviable, y eso que lo hemos vivido en nuestras propias carnes… 

Ni lo uno ni lo otro, bastaría con empatizar mutuamente y encontrar soluciones que satisfagan, en la medida de lo posible, a tod@s.

Pero antes es necesario aclarar la situación de indefensión de la escuela pública, que marca la diferencia entre una empresa y nosotr@s:

– La supuesta cautela para seguir medidas preventivas de un adulto no es la misma que la de un/una niñ@ o un/una adolescente. 

– Las empresas, en el mejor de los casos, disponen de recursos económicos para ampliar o dividir espacios. Y en el peor, pueden alternar trabajo presencial con teletrabajo. En los centros públicos nada de esto es posible. 

– Tampoco podemos mantener la distancia de seguridad por una cuestión matemática: Pocos metros cuadrados divididos entre much@s alumn@s y por una cuestión cinética: Ningún niño o adolescente se queda quieto en un espacio preestablecido. 

– Los “grupos burbuja” dejan de serlo en cuanto se abandona el centro. Es más, se convierten en un espacio de puesta en común de los virus que cada alumn@ o profesor/ra traiga de su “otra vida más allá del aula”.

– Nosotr@s no podemos contratar a más profesor@s. 

¿Qué se ha hecho en restaurantes, piscinas, espectáculos, tiendas, museos…? Limitar el aforo. En las escuelas no es posible porque ¿A quién mandas a casa? ¿Organizamos turnos de manera clandestina? ¿Pueden todas las familias hacerse cargo de sus hij@s en horario escolar? Vayas por donde vayas aparece el callejón sin salida, ya que no es lo mismo hablar de niñ@s que de adultos.

Hemos alzado la voz, sin embargo no parece que sirva de mucho…Las redes sociales están llenas de sugerencias para la modificación de las medidas por parte de profesor@s y madres/padres,  de artículos escritos por expertos en educación para la reducción del currículum o para una innovación metodológica de verdad. 

Y es que dirigentes y educador@s vivimos en planetas distintos. Como dice Mario Sabán, “La clase política va por un lado y la conciencia ciudadana global por otro, esta última mucho más evolucionada y clarividente, retando al status quo y deseosa de por fin avanzar”. 

En mi opinión, los gobiernos, sean de la ideología que sean, al final se instalan más en el inmovilismo que en el progreso. Imagino que por una cuestión de marketing y por miedo a ser vetados por una supuesta mayoría de votantes. Entonces siempre darán prioridad a las “soluciones” que más apoye la media, favoreciendo más a los votantes padres/madres que a l@s profesor@s y eso que, salvo con el tema de las vacaciones, he venido comprobando que estamos bastante de acuerdo.

Tampoco l@s consejer@s de educación nos darán la razón si lo que solicitamos implica destinar un mayor presupuesto, como el que se necesitaría para contratar a más profesores con el fin de reducir ratios. Antes se saldrán por la tangente, decretando medidas parche y “escurrebultos”, cuyo cumplimiento recaiga sobre los trabajadores y les exima a ellos de responsabilidad. En Madrid al menos, es poco previsible una reacción conciliadora y sensata por parte de la administración en ese aspecto. 

¿Qué nos queda a parte del derecho al pataleo? Me temo que buscar nosotr@s una solución viable que no nos eche a la inspección encima…

¿Ir a la huelga? Tenemos una trayectoria de poca participación… 

¿Priorizar el seguimiento de las medidas de higiene y prevención en menoscabo del aprendizaje académico? Seguramente lo querremos hacer muy bien todo…

¿Esperar a que llegue el día de la vuelta y que ello traiga como consecuencia la propagación del virus y la suspensión de la atención presencial? Hay muchas papeletas para que así sea…

¿Sondear cuánt@s alumn@s se van a incorporar, habida cuenta de que muchas familias están en contra de la vuelta, y organizar una escolarización mixta? Esta última medida es la que al parecer va tomando forma en la movilización de gran parte de la comunidad educativa.

Mi recomendación, como simple maestra, es que no bajemos la guardia, pero que tampoco comprometamos toda nuestra energía en darnos contra los muros institucionales, porque en septiembre, haya el escenario que haya, presencial o virtual, la vamos a necesitar intacta.

Hagamos que  el nuevo curso no sea la continuación del final del anterior, con su despropósito de horas invertidas, su dificultad tecnológica, la precariedad de medios de muchas familias y la elevada cantidad de tiempo frente al ordenador de niñ@s y adolescentes.

Evitemos en lo posible el estrés de “dar todo el temario” como en una situación de normalidad, porque si entonces ya era difícil, ahora es imposible. Secuenciémoslo para no repetir cada año lo mismo a toda velocidad, porque no cala en l@s alumn@s. Adaptemos la metodología a las circunstancias. (Véase Repensar el currículo en la educación. Una oportunidad para transformar).

Pongamos nosotros la cordura, trabajemos con cabeza, corazón y también límites, por muy vocacionales que seamos. Pongamos en común en el claustro las ideas. Coordinémonos para amortizar los esfuerzos individuales. Enfoquémonos en las competencias, busquemos que l@s alumn@s se motiven para no perderles por el camino de lo virtual.

L@s niñ@s y adolescentes ya tienen las herramientas, ya llevan “inyectadas en vena” las asignaturas, enseñémosles a utilizar esos conocimientos para su vida, para su bienestar emocional y social.

Como dice Borja Vilaseca, “Hemos estado educando a las nuevas generaciones para vivir en un mundo que ya no existe”, eduquémosles para el presente y el futuro, haciéndoles conscientes de la situación y de la posibilidad de ser co-creadores de un entorno mejor en el que vivir y un mundo libre de pandemias y contaminación.

“Somos- como dijo J.Paul Sartre- lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”, ahora mismo lo que el poder político educativo quiere hacer de nosotr@s es lanzarnos al foso de los leones. Movilicémonos en acuerdo con las familias para salirnos de ahí. 

Ya hemos venido demostrando tod@s, madres, padres, alumn@s, profesor@s, nuestra gran resiliencia, nuestro dar mucho más que la talla ante la dificultad, siempre, y en especial en el pasado trimestre…

Hagamos que la situación vivida se convierta en aprendizaje e iniciemos, o mejor dicho, consolidemos una R-Evolución interna del sistema educativo. 

Prioricemos lo importante, aunque para cada un@ su “lo importante” sea diferente al del resto, y está bien, porque en ello pondremos pasión y también nos enriqueceremos. 

¡Hagamos que la pandemia haya servido para mejorar!

Parafraseando a Gandhi…Seamos toda la Comunidad Educativa el gran cambio que queremos ver en la Educación.

#VueltaSegura #VueltaSinRiesgo #vueltaalcole #Educación

Arantza Arregui, maestra de la pública.

Socia de Ateneo 2030

#lasaludprimero #Covid_19

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