EXPERIMENTOS


Menos mal que nos ampara al profesorado el artículo 33 de la ley del Embudo, y no nos van a multar por reunirnos a diario con veintitantos o más alumn@s en un espacio cerrado.
¡Ah! ¡Que somos grupos “estables”, como si el adjetivo nos otorgara la inmunidad…
También lo somos con nuestras familias y eso no nos blinda si viene uno de los miembros con el virus a casa.
Hoy he medido bien mi clase, tras sacar los armarios, y la distancia de seguridad posible me sale a 1,22 metros. Eso para cuando estemos quietos, que cuando nos desplacemos va a variar. Además, no podemos pegar nuestros cuerpos a las paredes.
De los 11.000 nuevos profesores para Madrid no sabemos aún nada y de todas formas, no tocaríamos a casi ninguno por centro. Eso sí, la noticia nos entretiene de sublevarnos más, al ponernos una zanahoria con grandes cifras delante.
Vamos que de lo de las ratios a 20, nada de nada, en mi clase somos conmigo 25 y es de las menos numerosas.
Esto me hace pensar si…
¿Un/a profesor/a puede negarse a trabajar, alegando la imposibilidad de respetar las normas sanitarias que tan inamovilbles son en el resto del ámbito público?
¿No deberíamos negarnos en rotundo a comulgar con sus ruedas de molino hasta no tener en los centros a los supuestos nuevos docentes contratados, y además disponer de espacios, sean cedidos por los ayuntamientos o sean simples barracones?
¿Qué sistema es éste, en donde los mismos políticos que imponen unas medidas, las violan a continuación por su conveniencia? ¿Se puede confiar en ellos cuando se han autodesacreditado tanto?
Eso sin contar con sus faltas varias al respeto hacia nuestra profesión, como la bonita frase que nos dedicó Ossorio o las kilométricas colas para las pruebas Covid.
Es una tomadura de pelo en toda regla, que pone de manifiesto el poco valor que dan a la educación y a sus ciudadanos al ponernos a tod@s en riesgo.
Al principio pensaba que alguien estaba rodando con nosotr@s una secuela de El show de Truman, pero según se acerca la fecha del comienzo de las clases, siento que toda la comunidad educativa nos hemos convertido en ratones de laboratorio, y vamos a ser observados por unos políticos que anteponen nuestra salud a otros intereses.
No sería la primera vez en la historia que se hacen este tipo de experimentos 🤬

#VueltaSegura #VueltaSinRiesgo #vueltaalcole #Educación

Arantza Arregui, maestra de la pública.

Socia de Ateneo 2030

#lasaludprimero #Covid_19

Comienzo del curso escolar 2020 2021 en Majadahonda

El enorme crecimiento del numero de contagiados por COVID 19 en España durante el mes de agosto ha encendido las alarmas en todos los sectores y, especialmente, en la comunidad educativa, preocupada por las condiciones en que se va a iniciar el próximo curso escolar.

Las Administraciones públicas responsables de la educación han dejado pasar todo el verano antes de definir un protocolo conjunto de actuación que, finalmente, se ha acordado el 27 de agosto, con muy poco margen de maniobra dada la proximidad del comienzo de curso.

En Ateneo 2030 hemos considerado que nuestro Ayuntamiento, como administración más cercana a la ciudadanía, debe intervenir urgentemente en el comienzo de curso con el objetivo de facilita que pueda cumplirse el punto sexto del acuerdo, que marca un distanciamiento de 1,5 metros entre los alumnos. Este distanciamiento obliga necesariamente a desdoblar algunos cursos lo que implica que los centros públicos necesitan incrementar sus recursos en aulas, profesores, otro personal complementario y medios materiales.

Los ayuntamientos tienen un importante papel que jugar en esta situación, coordinando las necesidades de los centros, reclamando los profesores necesarios a la Comunidad de Madrid y aportando los locales y otros medios necesarios a la comunidad escolar.

En este sentido hemos registrado en el Ayuntamiento la siguiente propuesta, que hemos podido comentar con algunas AMPAS y equipos de dirección de los centros y con la Plataforma para la educación pública de Majadahonda que ha aportado algunas sugerencias: